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La Pintura como cofre musical

     Fatima Otero. Doctora en Historia del Arte      08/10/2019
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Ana Pérez Ventura: la pintura como cofre musical

 

 Las elecciones de Pérez Ventura son directas y afectivas porque responden a su faceta profesional de reconocida pianista. Sus creaciones cristalizan gestos corporales, físicos, mentales en torno a su experiencia al piano buscando la perfección material, técnica y ética. A pesar de que su discurso es conceptual, no reflejando el mundo ni testimoniando la realidad social, si impulsa la visualización y comprensión del proceso musical ofreciendo una posibilidad cognoscitiva para el contemplador.  

  Responde su serie Notages al conocido ejercicio del compositor Hanon relativo a sus prácticas para piano en aras de mejorar la velocidad, precisión y agilidad del pianista. La autora traduce las formas musicales a lenguaje pictórico, en este caso a base de deslizar en líneas melódicas filas de agujeros escalonados.  Todo el esfuerzo físico de la práctica musical repetitiva queda retenido. El discurso expositivo en la compostelana galería Metro encadena los cuadros como si fuesen hojas de partituras. El resultado lo conforma una instalación minimalista que emula más que a la emoción que la música producía en la obra de Kandinsky, la tediosa labor de dilatadas sesiones de práctica del pianista virtuoso en 60 ejercicios.

 La práctica musical, con la repetición de patrones como medio de aprendizaje, inspira la serie Ètudes. Secuencia rítmica giratoria que sale de esa misma precisión y monotonía en este caso resultado de pintar un mismo giro que generan infinitas capas de profundidad espacial. El resultado emana respuestas emocionales placenteras. Cada lienzo nos embriaga como partícipes de un totum revolutum muy espiritual. Ana Pérez desafiando la inmaterialidad de la música la ha conseguido atrapar vía forma plástica. Supone un reto intentar perseguir la inmaterialidad musical. Como desafío, no sólo le ha dado caza sino que se la apodera a modo de escritura. Esta serie, que engulle círculos y círculos de pintura blanca sobre fondo azul, es una de las respuestas emocionales de la creadora hacia el pathos musical vuelto en secuencia plástica muy voluptuosa, sutil y sugerente. 

La artista resuelve sus dudas, miedos, inseguridades en atractivos vaivenes ya de registros lineales ascendentes o descendentes o espirales en tránsito. Ha quedado inmortalizado en acompasadas, sugeridas y aleatorias acciones dibujísticas en el espacio. 

Cualquiera de sus ya conocidos y valorados trabajos resueltos vía procesual, semejan sugerentes partituras en una suerte de lienzos conectados y activados en base a ocupaciones espaciales, atrapan la calma, las largas horas, la duración espacial y el discurrir de la música. Los fondos de sus series se abren infinitos y homogéneos para acoger sólo abstracciones. A nosotros nos corresponde leer estas piezas utópicas.  

                                                                                                                                        Fátima Otero

 Ana Pérez aspira a que a música nunca se borre da memoria, a propósito de que se crea desde o inmaterial e o impalpable. Convídanos non só a compartir senón a non escatimar horas nas tarefas diarias, ese ben cada día máis escaso e que ela nos convida a que o atesouremos para unha vida máis plena.